Ha dejado de importarme lo que haga ese chico. En serio.
No es por decir.
Es en realidad. Es la verdad. La verdad.
Es innegable que los sentimientos no se pueden controlar. Pero lo que sí es verdad es que no voy a estar atada a alguien que no me hace bien. Ya le he guardado luto suficiente. Ahora lo que me toca es ser feliz.