Hago esto a horas intempestivas de un Domingo por la tarde. Llevo toda la tarde estudiando y pensando en otras cosas. Y la verdad es que este blog ha nacido sobre una utopía, sobre una ilusión. Tengo muy claro que quiero irme a estudiar fuera. Que aunque me encanta Sevilla, quiero conocer mundo. Y quiero empezar a hacerlo desde la Facultad, desde Madrid. Madrid. La Capital que me tiene enamorada.
Pero aunque mis ansias de aventura son grandes, no quiero dejar ni por un instante suelto ningún cabo. Quiero dejarlo todo atado y bien atado. Quiero saber, tener la seguridad de que mis amigas van a seguir igual de cerca de lo que ya lo están. A dos toques. A una llamada al móvil. A unos minutos hasta presentarme a la puerta de su casa. A dos pitiditos de Whatsapp. A un ¡PING! de la Blackberry. Tal vez no esto no tenga éxito. Tal vez me quede en mi ciudad con un color especial. Tal vez deba dejar este blog en Stand-by hasta que me vaya de Erasmus. Pero como más vale prevenir que curar, ¡esto va por vosotras, Limoneras! He aquí la primera de las espero muchas entradas que conformarán la Crónica de un Limón Emancipado.
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