Hoy le he explicado por encima mis ansias de ver mundo a mi querida compañera limón en una clase de Francés -pensad cómo queráis, pero la hemos aprovechado-. Y la verdad es que la expresión de asombro ha sido mortal. ¿Tan lejos te vas a ir?
Lo sé. Es difícil alejarse del limonero que te vio crecer, pero hay que esparcirse por el mundo. Chicas, las frutas del mismo árbol nunca se olvidan. Sino, tontinas mías (es un insulto cariñoso que sólo YO puedo priporcionarles), ¿por qué pensaría con tanta antelación en todo lo que podría hacer para no perderos de vista no un instante, para teneros siempre cerquita?
Y aunque todo esto quede en lo que es, castillos en el aire, hay una cosa segura. Limón emancipado, oséase yo, se va de expedición de reconcimiento a ver cómo esta la Belle France, en fin de curso. Así que en Marzo servidora con dos o tres limones suyas (me temo que Limón Fotógrafa - tengo que pensaros nombres en clave más chulos, chicas - no está del todo segura, pero veremos lo que se puede hacer), irá a tantear el terreno. De momento no tengo más que una fecha y una indecisión en lo que respecta a la ropa, pero ¡Seguiremos informando!
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