domingo, 5 de febrero de 2012

Surrealismo.

De cómo mi vida da los saltos que quiere, descubriendo que soy bastante bipolar y que sin amigas como las que tengo estaría metida en un bunker llorando amargamente.
N
La verdad es que eso es sólo una pequeña pequeñisima parte de todo lo que me pasa por la cabeza. Tengo un par de buenas noticias. Me ha llegado una carta de una Universidad privada de Madrid que ofrece un programa ediucativo que me encanta. Quiero ser embajadora, diplomática, trabajar para la ONU o para la UE o similar, y la verdad es que en esa Universidad va bastante enfocado a lo que parece que quiero hacer. Aún no sé la fecha de la entrevista, pero ya me han mandado una CARTA en papel indicándome que se acuerdan de mí, que saben que existo.
La segunda buena noticia es que de otra Universidad diferente, y también madrileña me han hecho la misma oferta. ¿No es genial? Parece que puede que haya una pequeña posibilidad de que el Limón abandone el nido. Desde liego es algo que después de anoches es algo que me gustaría mucho.
Soy una cobarde. Lo sé. Al menos para esto sí. Quiero huir. Poner tierra de por medio. Que le den a todo. Que le den a él.

Soy idiota. Y soy una idiota enamorada, que es peor. Apesta. Es una mierda.
Y yo quiero una historia de amor bonita. Y de momento sigo quedando como la mejor amiga de la protagonista, la que no se come un colín. Porque el rubio atlético que le gusta lo he hace ningún caso.

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